La Araucanía registra un 10% y Los Lagos llega al 7,7%, tras subir dos puntos porcentuales en un año. Las mujeres enfrentan mayores tasas de desocupación en las cuatro regiones, mientras la evolución del empleo revela diferencias que requieren respuestas ajustadas a cada territorio.
VALDIVIA.- El aumento del desempleo en las cuatro regiones comprendidas entre Biobío y Los Lagos (área de cobertura de El Fuerte Noticias) configura una señal de alerta para el centro-sur del país. Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas muestran dificultades para acceder al trabajo, retrocesos de la ocupación en parte del territorio y persistentes brechas entre mujeres y hombres.
Durante el trimestre mayo-julio de 2026, Biobío y Los Ríos registraron una desocupación del 10,6%, ocupando el segundo lugar nacional de las regiones con más desempleo, superadas solamente por Ñuble que llegó al 11%. La La Araucanía alcanzó el 10% y Los Lagos el 7,7%. En las cuatro regiones el indicador aumentó respecto del mismo período del año anterior, aunque las causas y la evolución de la ocupación fueron diferentes.
El panorama se inserta en un deterioro nacional: la tasa de desocupación de Chile llegó al 9,5%, con un incremento anual de 0,8 puntos porcentuales y una disminución del 0,2% en el número de personas ocupadas. Estos resultados muestran que la preocupación por el empleo trasciende a una región o actividad particular.
Biobío: menos ocupados y retroceso del empleo formal
En Biobío, el desempleo aumentó 1,5 puntos porcentuales en doce meses. La ocupación disminuyó 2,7%, equivalente a aproximadamente 19.300 personas menos trabajando.
Enseñanza e industria manufacturera fueron las actividades que más incidieron en esa caída. A su vez, las personas asalariadas formales disminuyeron 5,5%, mientras la informalidad alcanzó al 27,6% de los ocupados, con un aumento de 2,5 puntos porcentuales.
Las mujeres registraron una desocupación del 11,1%, frente al 10,2% de los hombres. También aparece una señal de preocupación entre las generaciones más jóvenes: las personas ocupadas de 15 a 34 años disminuyeron 11,5%. Este último dato corresponde a una caída de la ocupación en ese grupo, no a una tasa de desempleo juvenil.
Los Ríos: mayor deterioro entre las mujeres
Los Ríos presentó el mayor incremento anual del desempleo entre las cuatro regiones: 2,3 puntos porcentuales. La ocupación total retrocedió 1,9%, hasta aproximadamente 179.600 personas.
El deterioro afectó especialmente a las mujeres. El número de ocupadas cayó 6,3%, mientras los hombres ocupados aumentaron 1,6%. La desocupación femenina alcanzó el 12,3%, tres puntos por encima del 9,3% masculino.
Enseñanza y administración pública fueron las ramas que más incidieron en la disminución regional del empleo. Al mismo tiempo, la informalidad llegó al 33,2%, lo que significa que aproximadamente uno de cada tres ocupados trabaja en esa condición.
La Araucanía: el crecimiento del empleo resulta insuficiente
La Araucanía combina una desocupación de dos dígitos con la mayor informalidad de las cuatro regiones analizadas. Su tasa de desempleo llegó al 10%, aumentando 0,8 puntos porcentuales en un año, mientras el 35% de las personas ocupadas trabaja informalmente.
Sin embargo, la región también presenta avances que deben considerarse. La ocupación creció 0,7%, impulsada por un aumento del 8,9% entre las mujeres, mientras los hombres ocupados disminuyeron 5,1%. El empleo asalariado formal aumentó 6,4% y la tasa de informalidad bajó dos puntos.
Salud, enseñanza y alojamiento y servicios de comidas estuvieron entre las actividades que impulsaron la ocupación. Ese crecimiento no alcanzó para absorber el aumento de la fuerza de trabajo, que fue del 1,6%.
La desocupación femenina se situó en 10,7% y la masculina en 9,4%. Por tanto, la mejora de la ocupación femenina convive con una brecha que sigue siendo desfavorable para las mujeres.
Los Lagos: una tasa menor que también enciende alertas
Los Lagos mantiene la menor desocupación del grupo y continúa bajo el promedio nacional. No obstante, pasó de un 5,7% a un 7,7% en doce meses, mientras el número de personas desocupadas aumentó 40,3%.
La región sumó aproximadamente 6.600 personas ocupadas, un crecimiento del 1,7%, pero la fuerza de trabajo se expandió 3,9%. Es decir, el empleo aumentó a un ritmo insuficiente para absorber a quienes se incorporaron al mercado laboral.
Salud, comercio y agricultura y pesca impulsaron la ocupación. Por categoría, destacaron los aumentos del trabajo por cuenta propia y del empleo asalariado informal.
La informalidad llegó al 27%, aumentando 2,7 puntos porcentuales. Las mujeres registraron un desempleo del 8,8%, frente al 6,8% masculino.
Una respuesta con compromisos y plazos
Estas cifras demuestran que el país presenta una verdadera “crisis laboral” de la cual las regiones del sur no están exentas. Este deterioro requiere una respuesta prioritaria del Gobierno y de las autoridades regionales. Las diferencias entre territorios hacen necesario fortalecer la coordinación de las mesas regionales de empleo y traducir su trabajo en compromisos verificables, con proyectos, plazos y oportunidades de contratación formal.
La inversión pública en vivienda, infraestructura y obras necesarias para las comunidades debe ocupar un lugar central en esa respuesta, junto con medidas que faciliten la inversión privada. La acción del Estado puede contribuir a impulsar la actividad y atender necesidades territoriales, con seguimiento a la ejecución y a los resultados laborales.
La respuesta también debe considerar las barreras que enfrentan las mujeres para incorporarse y permanecer en el trabajo, así como las dificultades de los jóvenes para acceder a sus primeras oportunidades. Formación pertinente, servicios de cuidados e intermediación laboral son ámbitos que deben formar parte de esa discusión.
La evaluación de las medidas debe observar tanto la reducción del desempleo como la creación de puestos formales, la participación laboral y la permanencia en el trabajo. Las cifras del centro-sur demandan una respuesta concreta y un seguimiento público de sus resultados.
De no existir esa coordinación desde el nivel central, pasando por los gobiernos regionales y las municipalidades es muy difícil que estas cifras mejoren en el corto plazo.
Redacción El Fuerte Noticias






