El puente ferroviario de Collipulli, considerado en su época el más alto del mundo, es Monumento Histórico desde 1990 y figura desde 1998 en la Lista Tentativa de Chile ante la UNESCO. Un programa de más de $661 millones, financiado por el Gobierno Regional de La Araucanía y ejecutado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, busca avanzar en el informe preliminar de la candidatura y fortalecer la conservación de la obra.
TEMUCO.- El 26 de octubre de 1890, el presidente José Manuel Balmaceda inauguró en Collipulli una obra que había obligado a resolver uno de los problemas más complejos de la expansión del ferrocarril hacia el sur de Chile. El río Malleco corre unos 110 metros por debajo de las planicies y el trazado debía salvar ese desnivel. El ingeniero chileno Aurelio Lastarria diseñó un puente metálico que, por su altura, fue considerado en su época el más alto del mundo entre los de su tipo. Más de un siglo después, esa obra sigue siendo una de las piezas centrales del patrimonio ferroviario de La Araucanía.
A pocos días de haberse cumplido 136 años de su inauguración, Collipulli cuenta con una mesa público-privada para coordinar la protección del viaducto y avanzar en la preparación de una candidatura a la Lista del Patrimonio Mundial. La instancia se constituyó en la Casa Museo de la comuna y reúne a organismos públicos, organizaciones culturales y mapuche, a la Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE) y a representantes del sector privado. En los próximos dos años, el programa se propone preparar el informe preliminar que antecede al expediente definitivo.
El puente que abrió paso al ferrocarril
El viaducto se levantó en el marco del programa de expansión ferroviaria que Balmaceda consideraba decisivo para el desarrollo económico del país. La obra integró el trazado entre Angol y Traiguén, en un tramo donde la profundidad del valle ponía en cuestión la continuidad de la línea. La decisión fue cruzar el Malleco directamente con una estructura metálica. Ese desafío de ingeniería explica parte del valor que Chile atribuye al puente en la ficha presentada ante la UNESCO.
En 1990, un siglo después de su inauguración, el viaducto fue declarado Monumento Histórico. Ocho años más tarde, Chile lo incorporó a su Lista Tentativa ante la UNESCO. La nueva etapa retoma ese camino con un programa de trabajo y financiamiento para avanzar en la documentación técnica del sitio. El informe preliminar será el siguiente paso para fundamentar el valor de la obra y preparar el expediente de una eventual postulación.
La historia del viaducto desde el territorio
El gobernador regional, René Saffirio, planteó que la puesta en valor del puente debe recoger tanto su importancia arquitectónica como la historia del territorio en que se construyó. Enmarcó su inauguración en la expansión del Estado chileno al sur del Biobío y destacó la necesidad de incorporar la perspectiva del pueblo mapuche al reconstruir ese período. Esa mirada amplía el relato patrimonial del viaducto y da un papel a las comunidades en la forma en que su historia se investigue y se dé a conocer.
El programa Fortalecimiento de la Gestión Patrimonial del Viaducto del Malleco dispone de más de $661 millones del Gobierno Regional de La Araucanía y será ejecutado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (Serpat). Su director regional, Roberto Concha, explicó que el plazo de dos años permitirá trabajar en el informe preliminar, una etapa anterior al expediente definitivo. La mesa local acompañará ese proceso con participación de organizaciones como la Asociación de Investigación y Desarrollo Mapuche y la Mesa de Cultura de Malleco, además de EFE, que cuenta con una política de gestión de su patrimonio ferroviario desde 2021.
Una oportunidad para el turismo de Collipulli
La conservación del puente también abre una discusión sobre el lugar que ocupa en la oferta turística de Collipulli. Su historia permite vincular la visita con otros atractivos patrimoniales de la comuna y dar mayor visibilidad a iniciativas locales. Desde la Mesa de la Cultura de Collipulli, su presidenta, Cristina Brito, puso el acento en esa posibilidad. Difundir esos lugares y sus historias, planteó, puede ampliar las oportunidades de trabajo ligadas al turismo.
El viaducto reúne así dos escalas de trabajo. En Collipulli, el desafío es conservar el puente y acercar su historia a las comunidades y a quienes visitan la comuna. En el plano internacional, el paso inmediato es reunir los antecedentes que permitan sostener una candidatura. A 136 años de su inauguración, la obra que permitió al ferrocarril cruzar el valle del Malleco vuelve a convocar al territorio en torno a su futuro.
Redacción El Fuerte Noticias


















