Con una tasa de desocupación de 10,6%, la Región del Biobío busca ampliar su matriz productiva y atraer inversiones capaces de generar nuevas fuentes laborales. La minería, el desarrollo de proveedores regionales y el potencial de las tierras raras aparecen como una alternativa para una zona que dispone de infraestructura industrial, conocimiento técnico y capital humano especializado.

