De no haberse sometido a la intervención, podría haber quedado ciego. “Me ha devuelto la vida”, aseveró Rhys Hibbert, padre de dos hijos.
Internacional. Hace apenas un año y medio, el ciudadano inglés Rhys Hibbert, de 48 años, trabajaba como un asesor al cliente y llevaba una vida relativamente normal. Aprovechaba la pausa de almuerzo para caminar unos tres kilómetros.
De pronto, el hombre, quien vivía en el condado de Reino Unido de Bedfordshire, vio su vida truncada en diciembre de 2024 luego de en uno de esos paseos sufrir una convulsión en plena calle y perder el conocimiento.
Y en mayo de 2026, Hibbert se convirtió en el primer paciente del mundo en someterse a una revolucionaria cirugía cerebral exitosa con la ayuda de la Inteligencia Artificial. En tiempo real, la herramienta le extirpó un tumor de 11 milímetros.
Según señalaron los cirujanos del Hospital de Londres del University College, el padre de dos hijos podría haber perdido la vista de no haberse sometido a la operación.
Si bien correspondía a un tumor no canceroso, los síntomas comenzaron a empeorar. La afección médica crecía en la hipófisis, situada en la base del cráneo. Su visión periférica había quedado reducida, ya que comenzó a presionar los nervios ópticos que comprometían esta capacidad.
El procedimiento
La maniobra efectuada con Inteligencia Artificial analizó mediante un video cómo se iba desarrollando la operación. En tiempo real, permitió asesorar a cirujanos para extirpar el tumor de manera segura, mientras se evitaba tocar vasos sanguíneos y nervios cruciales.
La hipófisis, también conocida como glándula pituitaria, produce hormonas vitales que intervienen en procesos complejos como el metabolismo, el crecimiento, la temperatura y la regulación de la presión arterial.
Cabe mencionar que al estar cerca de los nervios ópticos, el diagnóstico de Rhys Hibbert se hacía más complejo. “Desde un punto de vista de seguridad del paciente, veo claramente las ventajas. Dentro de nuestra cabeza no hay señales de tráfico”, declaró Hibbert a la BBC.
En cuanto al procedimiento, complejo de acuerdo a los especialistas, consistió en introducir un endoscopio a través de la nariz hasta la base del cráneo. Cada anatomía de los pacientes es diferente, y para los médicos, el tumor estaba cerca, pero oculto tras capas de hueso y una membrana resistente.
James Frith, ministro de Innovación Sanitaria, se mostró satisfecho de que Rhys se hubiera sometido a una “intervención que le ha cambiado la vida” en el marco de una investigación financiada por el Gobierno.
“La IA necesita las garantías adecuadas y siempre nos aseguraremos de que la seguridad se tome en serio”, complementó, además de afirmar que es necesario aprovechar las oportunidades que esta herramienta ofrece”.
“Cansacio extremo y mareos”
El hombre aseveró que las mayores dificultades para él fueron los temas emocionales y psicológicas. “Durante mis 18 años de matrimonio, siempre me he levantado de la cama para prepararle una taza de café a mi mujer”.
Si bien correspondía un procedimiento que aparentemente no carecía de mayor urgencia, de pronto Hibbert comenzó a tropezarse con cosas, a sentir mareos y un cansancio extremo. “No iba a dejar que este tumor me impidiera hacerlo”, comentó al medio.
Asimismo, declaró que aunque mucha gente se ofreció amablemente para ayudarlo, “uno no quiere ser una carga para los demás”. Además, el ciudadano inglés enfatizó en la importancia de que el propio paciente sea un agente activo en el proceso de descubrimiento, desarrollo y recuperación tras la maniobra quirúrgica.
“Si los pacientes no están dispuestos a participar en la investigación, ¿cómo van a aprender los médicos y cómo va a progresar la medicina?”, se cuestionó.
La recuperación
Luego de ocho semanas transcurridas desde la intervención médica, el hombre de familia comentó cómo el cuadro mejoraba favorablemente con el paso de los días, y que afortunadamente pudo volver a trabajar. “Me ha cambiado la vida”, confirmó.
Para Rhys Hibbert, la situación pre y post operatoria fue brutal, en el buen sentido. “Cuando abrí los ojos tras la operación, sentí como si tuviera una visión de 360 grados; hacía un año que no veía con tanta claridad”, constató.
En cuanto comunicó James Frith, el ministro de Innovación Sanitaria y financiada por el gobierno “le ha cambiado la vida”.
La autoridad también aprovechó de sacar a relucir las ventajas de una herramienta como la IA, que si bien puede ser controvertida, también tiene la capacidad de salvar vidas.
“La IA necesita las garantías adecuadas y siempre nos aseguraremos de que la seguridad se tome en serio”, manifestó, al agregar que los médicos se asegurarán “de aprovechar las oportunidades que ofrece”.
Eloísa Alberdi











