Durante los últimos dos años hemos hablado de inteligencia artificial como si fuera una gran ola tecnológica que viene desde afuera, frente a la cual solo hay dos opciones: subirnos rápido o quedarnos atrás. Esa mirada me parece insuficiente.
Para regiones como Los Ríos la pregunta relevante no es cuánto usamos inteligencia artificial. Es para qué queremos usarla.
Acá tenemos universidades, empresas, emprendedores, instituciones públicas y organizaciones sociales. Y sobre todo tenemos problemas concretos que necesitan mejores respuestas: en turismo, en salud, en gestión pública. La IA puede generar valor real en esos espacios, pero eso no va a pasar solo porque tengamos acceso a ChatGPT o porque sumemos una plataforma nueva a la lista.
La transformación empieza cuando logramos conectar tecnología con conocimiento del territorio.
Por eso hace falta pasar de la fascinación por las herramientas a una estrategia regional de adopción: formar capacidades, mejorar la calidad de los datos, apoyar a las Pymes y armar una gobernanza que permita innovar sin perder el control del proceso.
Y hay algo más de fondo. La IA no reemplaza la experiencia acumulada de nuestras organizaciones y profesionales, la amplifica cuando se usa bien.
Los Ríos tiene una oportunidad que vale la pena tomarse en serio: en vez de competir tratando de ser una copia pequeña de los grandes polos tecnológicos, puede construir una identidad propia en torno a la inteligencia artificial. La próxima ventaja de una región probablemente no va a estar solo en los recursos que tiene, sino en qué tan bien sabe usarlos.
Esa conversación en Los Ríos todavía está partiendo.
Boris González. Presidente de la Asociación Regional de Inteligencia Artificial de Los Ríos (ARIA Los Ríos)
















