Dieciséis familias de la Región de Los Ríos fueron reconocidas por abrir las puertas de sus hogares a niños, niñas y adolescentes que requieren un entorno familiar protector. La actividad también reforzó el llamado a que más personas conozcan esta forma de acogimiento transitorio.
VALDIVIA.– Mientras el sur de Chile enfrenta uno de los inviernos más fríos y lluviosos de los últimos años, y las familias lidian con las exigencias de la vida cotidiana, las dificultades económicas y las múltiples incertidumbres propias del tiempo que vivimos, todavía existen personas dispuestas a realizar uno de los actos de mayor generosidad que puede ofrecer un hogar: abrir sus puertas para acoger temporalmente a un niño, niña o adolescente que necesita protección, afecto y contención.
Ese fue el mensaje que marcó la ceremonia organizada por el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia junto a Fundación Mi Casa, a través de los programas FAE Valdivia y FAE Los Ríos, donde fueron reconocidas 16 familias de acogida y 15 empresas e instituciones por su compromiso con esta modalidad de cuidado.
Más que una ceremonia protocolar, la actividad puso en valor una decisión profundamente humana: recibir en el espacio más íntimo de una familia a niños y adolescentes que, por situaciones de vulneración de derechos, abandono, violencia o complejos procesos familiares y judiciales, requieren crecer temporalmente en un ambiente seguro mientras se resuelve su situación.
La directora regional (s) del Servicio, Carolina Navarro Ortiz, destacó el compromiso de quienes forman parte del programa.
“La principal herramienta que entregan las familias de acogida es el amor. Con ese compromiso transforman la vida de niños y niñas que necesitan crecer en un entorno protector. Asimismo, el apoyo de empresas y organizaciones es fundamental para seguir fortaleciendo la cultura del acogimiento en nuestra región e invitar a más personas a conocer esta alternativa de cuidado”, indicó.
Un desafío que continúa
Actualmente, cerca de 200 niños, niñas y adolescentes de la Región de Los Ríos permanecen en el sistema residencial a la espera de una familia de acogida. Por ello, el Servicio reiteró el llamado a que más personas conozcan el proceso de evaluación y certificación para incorporarse a esta red de apoyo.
El acogimiento familiar no corresponde a una adopción, sino a una medida de protección transitoria que busca garantizar el derecho de niños y adolescentes a crecer en un entorno familiar mientras las instituciones trabajan para resolver su situación.
En una época en que las noticias suelen estar marcadas por conflictos y divisiones, historias como las de estas familias recuerdan que la solidaridad también se expresa en gestos silenciosos y cotidianos. Abrir un espacio en el hogar, poner un puesto más en la mesa, compartir el tiempo y entregar cariño a quien más lo necesita puede convertirse en una de las formas más profundas de construir comunidad.
Por Marcelo Patroni, director de El Fuerte Noticias
















