La estudiante de Derecho compatibilizó sus estudios con meses de preparación para el certamen y puso en pausa su participación scout. Tras recibir la corona, agradece a quienes la acompañaron y se prepara para asumir nuevos desafíos.
VALDIVIA.- Los ojos de Marcela Lara Pérez todavía reflejan la emoción de aquella noche. Al recordar el momento en que escuchó su nombre como ganadora de Miss Valdivia, vuelven también a su memoria las imágenes de los meses de preparación, las dificultades del aprendizaje y el apoyo de quienes la acompañaron desde que decidió participar.
La alegría viene acompañada de gratitud hacia su familia y sus amigos, que la animaron a asumir un desafío que hasta hace poco no estaba entre sus prioridades. Estudiante de segundo año en Derecho de la Universidad Austral, y vinculada al movimiento scout desde pequeña, Marcela tuvo que reorganizar sus horarios, dedicar tiempo a los ensayos y aprender a desenvolverse en una pasarela. Por eso, cuando recibió la corona el pasado 11 de octubre en el hotel Dreams, la emoción llevaba consigo todo ese esfuerzo y la satisfacción de haber llegado hasta el final.
En conversación con El Fuerte Noticias, la joven de 20 años repasa un proceso que comenzó en agosto y que recuerda con afecto por los aprendizajes y las personas que conoció. Ahora asume la responsabilidad de representar a Valdivia, una posibilidad que empezó a considerar gracias a la confianza que otros depositaron en ella.
Participar no era un plan trazado desde la infancia. Su familia y sus amigos fueron quienes la impulsaron a dar el paso: veían en ella a una joven capaz de llevar el nombre de la ciudad a otros escenarios. Después llegaron las palabras de personas que, sin conocerla, también la alentaban a intentarlo.
Una preparación que exigió esfuerzo y dedicación
La decisión trajo nuevas exigencias. A las obligaciones de la universidad se sumaron las clases de oratoria, el entrenamiento y los ensayos de pasarela. Dominar los tacones fue uno de los retos que más le costaron, según reconoce. La preparación continuaba fuera de las clases, frente al espejo de su casa o practicando en una sede vecinal.
Encontrar tiempo para todo requirió organización y también postergar una actividad importante en su vida: su participación en el movimiento scout. Fue una pausa para responder a las exigencias del concurso, aunque tiene claro que quiere regresar a ese espacio de encuentro y servicio.
Esa preocupación por los demás también aparece cuando recuerda a las otras candidatas. De la preparación conserva la experiencia de apoyarse entre compañeras, especialmente en los momentos de nerviosismo y exigencia.
«Es un ambiente muy lindo donde, aunque no hablemos entre todas, siempre nos prestamos ayuda porque queremos que todas brillen», cuenta.
Para Marcela, ese compañerismo es parte importante de lo vivido. Junto con aprender a hablar ante otros y desenvolverse en el escenario, encontró una disposición a colaborar que valora más allá del resultado del certamen.
Un camino que la puede llevar a Egipto
Entre sus próximos desafíos aparece Miss Eco Chile, competencia cuyo triunfo permitiría representar al país en Egipto. También mantiene un vínculo firme con su región: si en el futuro representara a otra comuna, le gustaría que fuera dentro de Los Ríos, y menciona una especial cercanía con Máfil.
Mientras comienza esta nueva etapa, su invitación a quienes piensan participar en futuras ediciones recoge la experiencia de haber aceptado un desafío inesperado: «Postúlense. Aunque no ganen, será una experiencia que te marcará toda la vida».
Hace unos meses, Marcela no tenía entre sus prioridades competir por una corona. Hoy, al recordar la noche en que ganó, aparecen los ensayos, el esfuerzo por cumplir con sus estudios y el respaldo de su familia y sus amigos. Son también parte de lo que se lleva de este proceso, mientras busca nuevamente el equilibrio entre Derecho, sus responsabilidades como Miss Valdivia y el regreso a los scouts.
Redacción periodista Valentina González











