Aires de Menetúe nació hace 12 años en Pucón como una apuesta por producir vinos en condiciones climáticas hasta entonces poco habituales para la vitivinicultura chilena. Hoy cuenta con una hectárea de Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier, utiliza agua termal para enfrentar las heladas y produce vinos y espumantes íntegramente en La Araucanía. La reciente inauguración de su bodega consolida una inversión que abre nuevas posibilidades productivas y enoturísticas para el sur de Chile.
PUCÓN.– La tradicional geografía vitivinícola chilena continúa encontrando nuevos espacios hacia el sur del país. La Araucanía comienza también a construir una producción propia, apoyada en variedades capaces de desenvolverse en climas más fríos, innovación tecnológica y emprendimientos que están transformando condiciones naturales complejas en atributos diferenciadores.
Una expresión de este proceso se encuentra en Pucón. Al interior del Parque Termal Menetúe funciona Aires de Menetúe, presentado como el primer viñedo del mundo que utiliza agua termal tanto para el riego de sus parras como para protegerlas de las heladas.
La iniciativa comenzó en 2014 y acaba de completar una nueva etapa con la inauguración, el pasado 10 de septiembre, de su propia bodega. Son 12 años de experimentación, aprendizaje y adaptación a las particulares condiciones de suelo y clima de La Araucanía, hasta conseguir elaborar vinos íntegramente en este territorio.
El proyecto nació por iniciativa de Eugenio Benavente, CEO del Grupo Termal Patagonia Andina, con las primeras plantaciones de Chardonnay y Pinot Noir. En 2017 se incorporó la enóloga María Paz Valenzuela para asumir su conducción técnica.
Luego de estudiar el comportamiento de las plantas y las condiciones del lugar, la superficie fue ampliada hasta completar una hectárea de viñedo, aumentando la presencia de Chardonnay e incorporando Pinot Meunier, variedad utilizada ampliamente en Champagne para la elaboración de espumantes.
Pero instalar un viñedo en esta zona significó enfrentar una dificultad determinante: las bajas temperaturas y las heladas.
La respuesta surgió de uno de los principales recursos disponibles en el propio territorio. El proyecto desarrolló un sistema que aprovecha el agua termal de Menetúe para regar las vides y protegerlas frente a las heladas, convirtiendo una condición propia del lugar en parte fundamental de su estrategia productiva.
Eugenio Benavente explica que alcanzar esta etapa significó un largo proceso.
“La inauguración de la bodega del viñedo consolida un proyecto que ha requerido años de trabajo, aprendizaje y perseverancia para adaptarnos a las particulares condiciones geológicas y climáticas de la zona. Hoy queremos compartir una iniciativa única, nacida de los recursos naturales de nuestro territorio, que posiciona a Pucón como un nuevo destino enoturístico y contribuye a diversificar y potenciar la oferta turística de la región”, señaló.
Producción de 300 botellas
La primera cosecha llegó en 2021. De ella nacieron apenas 300 botellas de Ilwen, vino elaborado completamente con uvas Chardonnay provenientes del viñedo.
El nombre significa “rocío” en mapudungun y fue escogido para vincular el producto con el paisaje y las condiciones naturales en las que se desarrolla el proyecto.
Se trata de un vino de mínima intervención, clarificado y estabilizado naturalmente y sin filtrar. De acuerdo con la descripción entregada por la viña, presenta aromas asociados a manzana verde y notas minerales, junto con una acidez marcada, frescura y una graduación alcohólica que se mueve entre los 12 y 12,5 grados.
La experiencia permitió avanzar un paso más. Con la cosecha de 2022 comenzaron a elaborarse dos espumantes mediante el método tradicional o champenoise, que contempla una segunda fermentación en botella.
Uno corresponde a 100% Chardonnay, mientras el segundo es elaborado 100% con Pinot Meunier, una cepa tinta vinificada como blanco bajo el sistema blanc de noirs. Según Aires de Menetúe, este último constituye un producto único actualmente en Chile.
Innovación desde La Araucanía
La relevancia de la iniciativa trasciende, por tanto, la apertura de una nueva infraestructura.
La bodega consolida un proceso que demuestra la posibilidad de desarrollar vitivinicultura de pequeña escala en La Araucanía, incorporando características que históricamente podían entenderse como limitantes —como las bajas temperaturas— dentro de una estrategia de innovación.
Los trabajos tanto en el viñedo como en la bodega se realizan de manera manual, semi orgánica y con mínima intervención, buscando preservar las características que entregan el clima y los suelos volcánicos del territorio.
Para la enóloga María Paz Valenzuela, la apertura al público representa la materialización de ese proceso.
“Es una gran satisfacción ver cómo todo el trabajo que hemos realizado en conjunto finalmente se materializa y abre sus puertas al público. Sin duda, este proyecto posiciona al viñedo Aires de Menetúe y al Parque Termal Menetúe, donde se encuentra emplazado, como un destino turístico de primer nivel”, afirmó.
La apuesta empresarial incorpora además una segunda dimensión. Aires de Menetúe busca transformar la producción vitivinícola en una nueva experiencia turística para Pucón, complementaria a una oferta tradicionalmente asociada a naturaleza, termas, gastronomía y actividades al aire libre.
Para ello el Grupo Termal Patagonia Andina impulsa el concepto Wine & Wellness, integrando la experiencia del vino con el carácter termal del lugar.
La apertura de la bodega permite avanzar en esa dirección y sumar una actividad susceptible de desarrollarse durante distintas épocas del año, un aspecto particularmente relevante para destinos turísticos que buscan diversificar su oferta y reducir la dependencia de las temporadas de mayor demanda.
Después de doce años, lo que comenzó con unas primeras plantas de Chardonnay y Pinot Noir se transforma así en una experiencia productiva que pone en valor suelo volcánico, agua termal, clima frío, innovación y producción local.
Una combinación que también muestra cómo La Araucanía comienza a explorar nuevos espacios dentro del mapa vitivinícola del sur de Chile, agregando al vino una identidad estrechamente vinculada con las características naturales del territorio.
Redacción El Fuerte Noticias


















