La convocatoria superó las expectativas de la organización durante los tres días del encuentro. La apertura del cisne elaborado con 400 kilos de chocolate donados por Entrelagos coronó una celebración que reunió a familias, emprendedores y estudiantes en apoyo a Fundación Oncosur.
VALDIVIA.- Con más de seis mil visitantes durante tres días y un salón repleto en el Dreams para su clausura, el primer Festival del Chocolate de Valdivia superó las expectativas de sus organizadores. El público respondió a una propuesta que reunió gastronomía, producción local y una causa solidaria: contribuir al acompañamiento de familias de niños con cáncer que realiza Fundación Oncosur.
La convocatoria estuvo por encima de las cuatro mil personas que proyectaba la organización. Desde Productora Sol del Sur, creadora del encuentro, destacaron que la respuesta de Valdivia permitió trasladar a la ciudad el sello que han desarrollado en sus festivales y adelantaron la intención de regresar el próximo año.
“Esperábamos un número de 4.000 personas a 5.000 personas por los tres días, pero nos sorprendió gratamente Valdivia”, señaló Elizabeth Arriagada, representante de la Productora Sol del Sur. A su juicio, el público comprendió y acogió el concepto del evento, una recepción que anima a preparar una segunda versión con un cisne más grande y un mayor aporte solidario.
Ese entusiasmo tuvo su expresión más visible a las 18:30 de la jornada final, cuando se procedió a la ruptura del gran cisne de chocolate que se encontraba en medio del salón. Las decenas de familias que a esa hora llenaban el recinto, con sus celulares en la mano, no quisieron perderse detalles del momento, cuando los golpes de mazo comenzaron a abrir el cisne de chocolate y dejaron al descubierto las monedas y láminas guardadas en su interior.
Francisca Montesinos, de Entrelagos; Patricia Elorz, presidenta y fundadora de Fundación Oncosur, y el chef invitado Carlo von Mühlenbrock participaron de la apertura del cisne. A su alrededor, estudiantes de INACAP recogían el chocolate en recipientes las monedas de chocolate de leche, junto con los fragmentos blancos que habían dado forma a las plumas, para preparar las bolsas destinadas a quienes habían comprado tickets solidarios.
La figura que había concentrado las miradas se transformaba así en pequeñas porciones para compartir, mientras la alegría de la despedida se mezclaba con el propósito de ayudar.
Para Entrelagos, la actividad tuvo un significado adicional: la chocolatería donó los 400 kilos de chocolate utilizados en el cisne y comenzó con este encuentro las celebraciones de sus 50 años de trayectoria en Valdivia.
“Estamos con Entrelagos muy felices. Este tremendo marco de público fue realmente una fiesta del chocolate”, expresó Francisca Montesinos. Destacó que la donación se hubiera convertido en una celebración alegre y solidaria, y la calificó como “la mejor forma de iniciar nuestras celebraciones de los 50 años de Entrelagos”.
A su vez, Patricia Elorz puso el acento en las familias que recibirán el apoyo. La presidenta y fundadora de Oncosur agradeció a los auspiciadores y la invitación a participar en esta primera edición, y explicó que lo recaudado mediante los tickets solidarios está destinado al acompañamiento de quienes enfrentan el cáncer de un hijo.
“Todo lo recaudado con los tickets solidarios” es en beneficio de “cada familia que necesita ahora un acompañamiento para estar con su hijo con cáncer”, señaló.
Hasta el cierre de esta nota, la organización no había informado el monto total recaudado en directo beneficio de Fundación Oncosur. Esa cifra será dada a conocer en futuras publicaciones de El Fuerte Noticias.
Aprender haciendo y ayudar desde la gastronomía
El trabajo de INACAP comenzó antes de la clausura. Estudiantes de su área de Gastronomía participaron durante varios días en la elaboración del cisne, compartiendo diferentes tareas y trabajando en el montaje de la imagen, en la cual se utilizó chocolate blanco y con leche.
La actividad tuvo así una dimensión pedagógica concreta: aplicar conocimientos en una preparación de gran tamaño, coordinarse con otros estudiantes y participar en un evento abierto a la comunidad.
Durante la distribución, el equipo trabajó con cofias, guantes y cubrebotas. Recoger las monedas y los fragmentos, armar las bolsas, pesarlas y entregarlas exigió organización y cuidado en la manipulación de los alimentos, mientras el público esperaba recibir una parte del cisne.
Francisca Medina, estudiante de cuarto semestre de Administración Gastronómica, destacó precisamente el trabajo colectivo. “Fue una experiencia muy linda”, expresó, al recordar los días de preparación y la colaboración entre estudiantes de distintos niveles.
Para Antonia Reyes, alumna de segundo año de Administración Gastronómica, participar en el festival y colaborar con la entrega solidaria fue “una experiencia inolvidable”. Su testimonio vinculó el aprendizaje con la satisfacción de aportar al trabajo de la fundación.
Valentina Vidal, estudiante de segundo año de Gastronomía, también valoró el encuentro con la comunidad. Destacó la posibilidad de participar desde su formación en una actividad que reunió a la ciudad en torno al chocolate y permitió ayudar a quienes lo necesitan.
Las tres experiencias dieron cuenta de un aprendizaje que se extendió desde la elaboración hasta el servicio al público, con un propósito solidario compartido.
Un impulso para la actividad local en baja temporada
El festival reunió a cerca de 50 emprendedores de diferentes regiones del país, con una oferta que incluyó chocolatería, confitería, productos derivados de la avellana, licores, vinos y charcutería. La variedad permitió que el encuentro funcionara también como una vitrina para distintos oficios y productos gastronómicos locales.
En una baja temporada especialmente difícil para el turismo y la gastronomía, la asistencia abrió una oportunidad de comercialización y contacto con nuevos públicos. La respuesta a esta primera edición plantea, además, la posibilidad de consolidar una actividad que contribuya a dar movimiento a Valdivia fuera de los meses de verano.
La ciudad suma de este modo un nuevo encuentro a la cultura chocolatera del sur, donde Osorno y Pucón también han desarrollado celebraciones vinculadas al chocolate. En Valdivia, esa proyección coincide con el inicio de la conmemoración de los 50 años de Entrelagos y con la participación de emprendedores y futuros profesionales de la gastronomía.
Desde Productora Sol del Sur, el balance apunta a dar continuidad a la iniciativa. La intención es volver el próximo año con una segunda versión, un cisne de más kilos y mejoras a partir de lo aprendido en este debut.
Por ahora, la primera edición terminó con el chocolate pasando de los recipientes a las bolsas y de las manos de los estudiantes a las familias. El cisne dejó de ser una figura para contemplar y se convirtió en el gesto solidario con que Valdivia despidió su primera fiesta del chocolate.
Por Marcelo Patroni, director de El Fuerte Noticias




























